INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL COORDINACIÓN GENERAL DE BIBLIOTECAS Y SERVICIOS DE INFORMACIÓN |
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Aníbal Ramírez Escárcega
Teresa Novales Hernández
Cuarto aniversario de la
Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología del
Instituto Politécnico Nacional
"Ing. Víctor Bravo Ahuja"
Agosto 14 de 2002
Resumen
El e-book, también conocido como libro digital o libro electrónico, es la versión digitalizada de un libro impreso y su lectura es posible a través de una computadora o un dispositivo especial. En este documento se pretende revisar los cambios que han permitido la afortunada existencia de este formato o soporte digital, que surgió gracias a la aplicación de las tecnologías de información en los medios de edición y distribución de la misma. Además, se vierten algunas consideraciones sobre los cambios que han debido darse tanto en la forma de leer como en la de prestar servicios a los usuarios de las bibliotecas, sin olvidar que ello ha modificado también la actividad profesional del bibliotecario.
Buenos días. Para iniciar deseo agradecer a las autoridades de la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología del Instituto Politécnico Nacional el que nos hayan dado la oportunidad de presentar estas breves reflexiones sobre el libro electrónico, en el marco de la celebración que con motivo de su 4º. aniversario han organizado, y que el día de hoy concluye. Muchas gracias.
Voy a empezar comentando una inquietud con ustedes: ¿por qué hablar del libro electrónico?. Bien, pues la inquietud nace por ser éste el último, o más bien, el más reciente soporte de información que conocemos y que ya ha pasado, a pesar de ser jóven, por diferentes etapas que le han llevado a ser el más prometedor de los medios electrónicos para el almacenamiento de información en medios portátiles, y que además por ello, tiende a convertirse en el más popular entre los lectores y los aficionados a las tecnologías de la información.
Y, como en muchas ocasiones, no podemos dejar de hablar de los antecedentes de este valioso soporte documental.
¿Como nace el libro?
Bueno, podemos decir que su historia comienza cuando que el hombre tiene la necesidad de comunicarse y de crear símbolos que representen sus ideas. Por ello, empieza a idear signos para identificar los diferentes elementos de la naturaleza, los objetos de uso más común y también a sí mismo, con el deseo inconsciente de dar permanencia a todos esos mensajes y de comunicarlos a sus iguales dejando huella de su paso por la historia.
Posteriormente los dibujos que representaban sus ideas logran crear un relato seguido y coherente, dando paso a la escritura ideográfica, la primera que conocemos.
La evolución de la escritura y de sus soportes en un principio fue lenta, y cerca de los 500 años A.C., con los egipcios, el hombre logró crear e identificar sílabas y formar palabras que empezó a plasmar en rocas o piedras y también en soportes que obtenía de tallos de fibras naturales que dejó como prueba fehaciente de su existencia en las tumbas de las primeras dinastías del Antiguo Egipto.
Posteriormente, en los años 300 A.C., el hombre desarrolló la escritura sobre tablillas de arcilla como los que se albergaban en la Biblioteca de Nínive, y para el siglo V aparecieron los primeros comercios de libros en Atenas, en los que circularon manuscritos en soporte de tablillas de madera y de seda.
Con la invención del papel, atribuida al chino Ts`ai Lun, el pergamino suplantó al papiro y se inició el empleo de la tinta metálica marrón rojiza para la escritura de los manuscritos, además de la iluminación de los libros con grandes letras iniciales.
Luego, Aelius Donatus publicó su gramática utilizando grandes planchas de madera para grabarlo, y para fines del siglo XIV, San Jerónimo tradujo la Biblia al latín, momento en el que hizo su aparición el formato de libro que desplazó de forma definitiva al de rollo y que conocemos hasta la actualidad.
La invención de la imprenta en 1932, la que utilizó tipos móviles y que no todos atribuyen al también Fong in-Wan, es quizá el paso más importante que el hombre dio para la difusión de su conocimiento acumulado y de sus experiencias. Esta incalificable herramienta utilizada por Gutenberg, permitió la reproducción del más valioso texto jamás antes conocido, La Biblia de 42 líneas, reconocido como su primer creación.
Como sabemos todos, y sin que resulte ocioso reiterarlo, el libro es considerado como uno de los más útiles y valiosos desarrollos del hombre, que junto con otros muy pocos como la rueda, no tienen discusión en lo que se refiere a su contribución con el progreso de la humanidad.
Y como la rueda, el libro se nos ofrece hoy conexo con una máquina perfeccionada hasta límites incompresibles hasta para sus propios descubridores, que nunca imaginaron que la aplicación de diversas tecnologías de la información darían como resultado el libro electrónico que ya goza de la aceptación de muchos en nuestra sociedad actual.
Resulta evidente que el libro que hoy conocemos, casi el mismo que se ha conocido durante varios cientos de años, está siendo objeto de una serie de transformaciones trascendentales y sustanciales, que igualmente están transformando la actividad del bibliotecario, del profesional de la información, así como también la de los usuarios de las bibliotecas y lectores en general.
Los soportes documentales experimentaron muy pocos cambios hasta la segunda mitad del siglo XX, pero de los fotográficos, magnéticos, magneto ópticos, ópticos o electrónicos ha resultado una prolífica expresión que nos ha permitido vivir la afortunada existencia de no menos de medio centenar de modelos de naturaleza, forma y capacidades muy diversas.
El libro electrónico es pues, un fenómeno resultado de diferentes vertientes del desarrollo humano que no podría haber existido en otro momento histórico.
¿Qué es?, ¿cómo se ha desarrollado?, ¿cómo lo ha adoptado la tecnología?, ¿qué beneficios nos brinda?. Sin ser pretensiosos, trataremos de responder a estas preguntas dejando atrás el recorrido histórico.
Podemos decir simplemente que el libro electrónico es la versión digitalizada de un libro impreso. Puede estar almacenado en un disquete o en un disco compacto, o también estar disponible para su consulta en línea, y se lee directamente desde una computadora o de un dispositivo especial.
El uso y aplicación de tecnologías como la digitalización y el reconocimiento óptico de caracteres, ha permitido lograr que un libro no sea exclusivamente una combinación de textos e imágenes estáticas. El libro electrónico puede incorporar elementos multimedia como video o audio e incluso contar con enlaces a sitios en Internet, como los primeros que se distribuyeron en soporte de CD-ROM.
Veamos cómo ha sido su desarrollo.
En la década de los 80, surge el primer prototipo del libro electrónico.
El Dyna Book, con muy poco parecido al tradicional, que no era más que un desarrollo que potenciaba las bondades del CD-ROM para desplegar en una pantalla de cristal líquido los documentos a través de un concentrador de información, como un disco duro periférico. El denominado Dyna Book era más bien una pantalla táctil exenta de teclado alguno, uno de sus mayores logros. Sin embargo, se extinguió del mismo modo que había llegado.
Tuvieron que pasar diez años para que aparecieran verdaderos modelos patentados del libro electrónico como los modelos de Sony, que a principios de los 90 lanzaron su Bookman; así como los de Franklin Electronic Publishers, que carecieron de popularidad porque el intento de leer en pantallas no del todo adecuadas distaba mucho de las calidades de las hojas de cualquier texto o libro impreso.
A finales de 1999, muchos de los soportes, nacidos de aplicaciones de almacenamiento masivo de información fueron denominados libros electrónicos, pero fue con el CD-ROM, que surgió en la primera mitad de los 80, un modelo de capacidad y versatilidad, cuando fue razonable comenzar a hablar decididamente del libro electrónico. Incluso se le denominó "el nuevo papiro", refiriéndose al soporte milenario del mundo egipcio.
En 1998, nace un desarrollo denominado Open eBook basado en la estructura de un modelo universal que permitía la pronta adopción del formato html y xml, que se presentó poco tiempo después a través del modelo SoftBook Press que se parecía mas al libro tradicional y que se consideró el líder del emergente mundo del libro electrónico, ingresando a la tan exigente sociedad sin papel. Su parecido al libro tradicional se atribuyó a la protección de una cubierta de piel.
La información se ingresaba en el SoftBook por medio de flash cards que permitían el almacenamiento de hasta casi las 100,000 páginas, así como la lectura mediante una conexión remota. Este modelo fue acreedor de un premio en 1999 otorgado por el Atheneum de Chicago y prototipo de los nuevos desarrollados PDAs (Personal Digital Assistent), que ahora conocemos en forma masiva a través de las Palm Pilot.
Mediante el sistema de SoftBook se ofreció el acceso a publicaciones como Newsweek y The Washington Post, así como a un grupo de revistas como Time, Fortune, Money y New York Times, entre otras.
Otro modelo fue el Rokcet eBook ideado en 1996, el cual tenia una pantalla que se manipulaba con las manos y que podía contener aproximadamente 4,000 páginas y su pantalla presentaba diversas herramientas para personalizar el despliegue de la información.
Posteriormente, también se presentó el modelo Everybook con un despliegue de doble pantalla. Todos estos modelos fueron productos inaccesibles para el público en general, no sólo por su precio sino por su parecido a las computadoras de escritorio, que por su peso no permitían una fácil manipulación y transportación.
Aparece entonces un desarrollo del Dr. Joseph Jacobson del MIT (Massachusets Institute of Technology), que era en apariencia igual a un libro tradicional con tapas duras y con la facilidad para usar con un botón que desplegaba sus más de 200 páginas de texto. Este modelo que apareció en 1999 utilizó por primera vez la llamada tinta electrónica, compuesta por millares de partículas esféricas sensibles a la corriente eléctrica, blancas por un lado y negras por el otro, en una proporción de 250,000 por pulgada. Esa tinta, extendida por un papel especial, en contacto con unos hilos microscópicos, se activa de tal manera que ofrece un texto similar al producido en el mismo papel por un procedimiento de impresión tradicional, e incluso de un contraste mayor al de la impresión láser.
El movimiento correlativo de las esferillas producía el efecto del despliegue de una nueva página con texto y su capacidad de almacenamiento era mucho mayor, además de que tenía la característica de ser virtual e interactivo, pues mostraba texto con imágenes en movimiento y cortos independientes. Sin embargo, era mucho más costoso y su modelo más sofisticado.
Un modelo más fue el denominado Sagredo-Hidalgo, desarrollado con el mismo modelo de MIT pero con la diferencia esencial de aprovechar la potencialidad de una pantalla universal de alta definición, como las que existen hoy en el mercado; y de convertirla en una hoja iluminada sucesivamente por el contenido de las de un libro tradicional. Para mayor ergonomía adoptó la hoja doble y enfrentada, como en el libro tradicional, y para mayor funcionalidad se le dotó de comandos para funciones como: pasar páginas, subrayar, aumentar el tamaño de la letra, modificar el color del texto, etc., además, el texto no tenía que estar en ningún disco duro. Este modelo como un sistema y marca patentada se denominó Bibliotrón.
Hemos visto que también se han desarrollado otros dispositivos portátiles que permiten la lectura de libros electrónicos de diversas formas; una de ellas descargando los archivos de Internet o de otra computadora; otras utilizando tarjetas de memoria y otras más con acceso inalámbrico a los archivos.
Otra modalidad del libro electrónico, aunque no la más reciente, es la de consulta vía web, es decir a través de Internet. Aún cuando se considera este como el canal de distribución mas ágil y económico, su desarrollo no se ha visto favorecido principalmente por tener relación con una discusión legal: la protección de los derechos de autor.
Otros obstáculos que han frenado el desarrollo del libro electrónico son los relacionados con un adecuado y conveniente sistema de distribución y lectura portátil que, sin detrimento de la calidad del servicio que ofrecen algunas bibliotecas para sus lectores, garantice a los autores intelectuales y a los editores que los contenidos no serán copiados o impresos y reproducidos con fines de lucro.
Sabemos que los primeros libros electrónicos incorporados a la red fueron principalmente obras de consulta, es decir, enciclopedias y diccionarios, que en su gran mayoría forman parte de colecciones de materiales diversos como obras multifuente, que ofrecen en forma complementaria el contenido de revistas, folletos, guías, bases de datos, etc.
Los diversos modelos de libros electrónicos, por la tecnología utilizada para su obtención, empiezan a desarrollar diferentes formas de distribución para facilitar su difusión y su lectura, formas que promueven sus desarrolladores a través de diferentes opciones de adquisición y acceso como la venta título por título y ejemplar por ejemplar o de colecciones completas no finitas, la disponibilidad de opciones de impresión y guardado, la opción de señalar o marcar textos o bien de establecer ligas a obras en Internet, la de tener enlaces a los catálogos de sistemas de automatización de las bibliotecas, de controlar el acceso ya sea mono o multiusuario, entre otras muchas más.
El desarrollo de los libros electrónicos, como hemos visto, no ha sido fácil, y han tenido que intervenir profesionales de diversas áreas para lograr su existencia y avance constante.
Los profesionales de la información, los editores electrónicos, los autores con mentes abiertas y hasta los lectores, todos en conjunto tienen que ver con el desarrollo del nuevo modelo y soporte librario, si así se le puede llamar.
Termino haciendo un paréntesis sobre la amplitud y complejidad de este tema, que además se encuentra en constante cambio y desarrollo; es un tema de actualidad que requiere un profundo análisis pues consideramos que es un punto de partida para el nuevo horizonte al que se enfrenta no sólo el profesional de la información, sino el lector, que no va a dejar perder fácilmente su relación táctil con el conocido libro impreso o tradicional.
Gracias por su atención.
Sobre
Teresa Novales Hernández
Teresa Novales Hernández es egresada de la licenciatura en bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha desarrollado su actividad profesional en el área de servicios al público de la Biblioteca Pública de México de la SEP y en la biblioteca especializada del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM. También ha realizado actividades relacionadas con la automatización de bibliotecas proporcionando soporte técnico, capacitación, asesoría especializada y atención a clientes en la empresa Macrotec Computación / BITEC para proyectos de bibliotecas en México (como el ITAM, Instituto Mora, CINVESTAV, Biblioteca Nacional, Universidad de Yucatán, Universidad de Guanajuato, UDEM e ITESM, entre otras), Colombia (como la Universidad de los Andes, INESPRO y Universidad Manuela Beltrán, entre otras), Chile (Biblioteca del Congreso Nacional, Universidad de La Serena, Universidad de Punta Arenas y ENDESA entre otras) y Panamá (Biblioteca Nacional de Panamá). Participó en la organización de la colección "Fondo Reservado" de la Biblioteca de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Ha asistido a cursos especializados en materia de instrucción de usuarios, formación de instructores e impartido capacitación para personal de bibliotecas sobre uso y aprovechamiento de sistemas de automatización como Dynix, Horizonte, Unicornio y de fuentes de información electrónicas como InfoTrac, Internet Database Service de Cambridge, Web Editions de American Chemical Society, entre otras.
Participó como ponente en foros como: Encuentro de Estudiantes y Profesores de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Jornadas Mexicanas de Biblioteconomía, Primer Congreso Nacional Norte - Sur de Acceso a la Información Online'93 y en la Feria del Libro en El Salvador.
Actualmente es Gerente de Capacitación y Desarrollo en Grupo Difusión Científica, empresa mexicana proveedora de servicios y fuentes de información especializada para bibliotecas, proporcionando capacitación a sus clientes para el uso y aprovechamiento de las fuentes de información en formatos electrónicas y controlando proyectos en el ISSSTE, IMSS, Universidades Tecnológicas y muchos otros.